Clubes cannábicos medicinales
Postulación, expediente del socio con sus documentos y vigencias, cupo del período, registro de entregas y contratos firmados. Es el vertical que está en producción hoy.
Construimos software para organizaciones agrícolas que operan bajo reglas estrictas. El expediente, el cupo del período y el registro de cada entrega son parte del producto, no una planilla que alguien arma aparte.
Si te fiscalizan, si tienes que probar qué pasó y cuándo, y si tus miembros te confían datos sensibles, este software está hecho para ti.
Postulación, expediente del socio con sus documentos y vigencias, cupo del período, registro de entregas y contratos firmados. Es el vertical que está en producción hoy.
Quien firma el registro necesita saber quién hizo cada cosa, en qué momento y con qué motivo. Eso no se reconstruye después: se diseña desde el registro.
Los mismos primitivos —expediente, vigencia, traza— sirven a un packing o una cooperativa. Todavía no está en producción: si es tu caso, conversemos temprano.
Ninguna de estas es una etapa: son decisiones, y no están en ningún plan. Lo que sí queremos cambiar va en la sección siguiente.
«Lo que el producto resuelve», más arriba, es el producto de hoy: cada línea sale de código que ya corre. Esto de acá es hacia dónde lo queremos llevar. Nada de esto está disponible todavía, ninguno tiene fecha comprometida y no lo publicamos para que compres una promesa: lo publicamos para que sepas qué conversación tener si alguno te hace falta.
Hoy: el aporte se registra y el socio adjunta su comprobante como evidencia; el dinero se mueve fuera del sistema.
Queremos: que el pago ocurra en el mismo lugar donde queda el registro, sin perder la evidencia que hoy se guarda ni el rastro de quién registró qué.
Hoy: lo registrado vive dentro del producto y no hay cómo sacarlo —ni un archivo, ni una planilla, ni un endpoint—, así que llevarlo a donde se factura y se contabiliza es trabajo de alguien que lo transcribe.
Queremos: que esa transcripción deje de existir: que lo registrado salga en un formato que tu facturación y tu contabilidad puedan tomar tal cual. No convertirnos en un ERP contable —eso sigue sin estar en el plan, y por eso la negación de más arriba no se mueve—, sino dejar de ser un callejón sin salida.
Hoy: el producto trae listados operativos —el padrón, la cola de revisión— y la historia se consulta entidad por entidad. Reportes consolidados no hay, y sacar un archivo tampoco.
Queremos: armarlos desde ese mismo registro, para los dos destinatarios: para gestionar tu padrón —a quién se le vence qué, quién quedó a medias en revisión, quién no tiene actividad— y para responder cuando te lo pidan. El formato del reporte a la autoridad preferimos armarlo contra uno real, con quien tenga que presentarlo, antes que inventarlo.
Hoy: hay un solo tipo de operador: quien entra al portal puede hacer todo lo que el portal ofrece. Y sumar a alguien nuevo al equipo lo hacemos nosotros — el club puede cambiar su marca desde el portal, pero no darle acceso a una persona.
Queremos: que el club invite a su gente y le dé a cada quien el alcance que le corresponde, sin pedírnoslo y sin que revisar un expediente sea lo mismo que registrar una entrega.
Hoy: un dispensario es un local. Si atiendes en dos, el producto no las distingue: el padrón, la cola del operador y el registro de entregas son uno solo.
Queremos: que la sede sea parte del modelo, y que quien atiende en una vea su cola y no la de la otra.
Hay otro frente, más grande y por rubro en vez de por capacidad: llevar los mismos primitivos a otras operaciones agrícolas. Está en Verticales, con este mismo descargo.
El escritorio del operador es denso: colas de postulaciones, trámites y pedidos, cada una con su contador, para trabajar todo el día. El portal del socio es lo contrario: entra pocas veces y necesita ver rápido qué le toca hacer.
Agricultura Evolutiva provee software. No cultivamos, no tenemos ni distribuimos producto de ningún tipo, y no participamos de la operación de nuestros clientes: cada organización decide y responde por lo suyo. Nuestro trabajo es que lo que decidió quede registrado.

Una fiscalización no evalúa tu prolijidad: te pide reconstruir qué pasó, quién lo hizo y por qué. Eso se decide cuando diseñas el registro, no cuando te lo piden.

Cuando la misma regla de cumplimiento está escrita en varios lugares, divergen. Dónde vive el dueño de las nuestras, dónde todavía quedan copias, y por qué no publicamos el umbral.

Cada organización se ve como ella misma sobre un mismo esqueleto de plataforma. Hasta dónde llega el color del cliente —y dónde no entra nunca— es una decisión de arquitectura, no de gusto.